domingo, 10 de enero de 2010

El día de mi muerte


La oscuridad estaba empezando a cernirse sobre las calles cuando crucé la puerta. Tras dar unos cuantos pasos… me sentí observada, inundándome esa sensación mezcla de “serán tonterías mías” y “sé que algo malo va a pasar”… Entonces eché la vista atrás y allí estaba ese hombre, de unos 40 años, musculoso y con un toque siniestro, siguiendo mis pasos, sin apartar su mirada de mí…

Quise mantener la calma, seguir andando como si nada, pero algo en mi interior me dijo: “corre, corre antes de que sea tarde”, así que, siguiendo ese instinto, equivocado o no, empecé a correr sin sentido, sin rumbo fijo… desviándome una vez y otra, cruzando diferentes calles para que perdiera mi pista… pero para mi desgracia, seguía corriendo detrás mía y cuando quise darme cuenta estaba acorralada en un túnel, en el que sólo había pasadizos con puertas y candados…
¡¡Perfecto!! Servida en bandeja y con un cartel que dice “enciérrame aquí y haz conmigo lo que quieras…” Ya no tenía escapatoria… él era más fuerte y grande que yo… estaba entre la espada y la pared; así que me llené de todo el valor que pude y le dije con voz orgullosa:
- ¿Y, bien? ¿Qué quieres?
- Sígueme – me dijo mientras cerraba el candado y guardaba la llave en su bolsillo.

Le seguí en silencio por esos oscuros y húmedos pasadizos sumida en mis pensamientos… ¿A dónde me llevaba? ¿Quería violarme? ¿Matarme? ¿O simplemente le gustaba asustar a chicas como yo antes de irse a dormir?
Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando lo oí decir:
- Ya hemos llegado.

Alcé la vista y me encontré en una lúgubre habitación llena de objetos antiguos, entre los que destacaba un lujoso sillón de cuero rojo en el que había sentado un hombre de unos 27años, con melena negra y bastante guapo, que me miraba con una sonrisa y una mirada que ponían los pelos de punta…
- Acércamela – dijo el hombre del sillón.
El hombre mayor me cogió por el brazo y me hizo arrodillarme frente a él.
- Una buena presa – dijo el joven al acariciar mi cara – Es preciosa.
Aparté mi cara de sus manos como una yegua salvaje intentando ser domada y lo miré con los ojos rebosantes de furia y rabia… y le dije:
- ¡Yo no soy presa de nadie! ¡Déjame ir!
El hombre se rio escandalosamente (al parecer había dicho algo divertido…) y dijo:
- Vaya, Gerald, esta tiene cojones jajajaja déjame a solas con ella.

Vi al tal Geral marcharse y cerrar la puerta tras de sí con llave. Me levanté y retrocedí unos pasos asustada.

- Perdona mis modales, me llamo Alexander. ¿Tú eres…?
- ¡¿Y a ti que coño te importa como me llame?! ¡¿Qué quieres de mí?!
- Ya te lo he dicho… eres una presa… necesito almas humanas para vivir.
- ¿¿Cómo??¡¿Qué coño eres?!
- Difícil pregunta… digamos que algo así como el Dios de todos los espíritus oscuros…
- ¿Y te alimentas de almas humanas?
- Así es.
- ¿Cómo lo haces?
- Hay muchos espíritus oscuros en estos túneles, Gerald consigue traer presas hasta aquí y ellos hacen el resto. Primero los convierten en estatuas con diversas formas, aún con vida y alma, pueden sentir pero no pueden moverse. Yo soy la autoridad aquí y los espíritus oscuros tienen que respetar la jerarquía: primero me alimento yo y luego ellos. Cuando tenemos hambre, resquebrajamos la piedra dejando salir el alma de su interior, y la devoramos.
- ¿Es la única forma, transformándolos en piedra?
- También tengo una parte humana, y como tal, puedo gozar de los placeres carnales y absorber almas en el climax, pero sólo se hace en casos excepcionales, está mal visto por los dioses, es como rebajar a nuestra raza, como si la reina encontrara a su hija follando con un barrendero…
- Lo he cogido… ¿Duele?
- A mi no me preguntes… pero supongo que la transformación en piedra es bastante dolorosa… Se va paralizando cada músculo, poco a poco, hasta no poder respirar y deja de latir el corazón… una muerte lenta y dolorosa del cuerpo… aunque el alma no muere, quedando atrapada en el interior de la piedra.
- ¿Y de la otra manera?
- Si no eres virgen… JAJAJAJA
- Así que no duele ¿no? Es algo así como morir de placer…
- Si, podría decirse que sí.
- Parece la mejor forma de morir entonces… ¿Qué tengo que hacer para ser una excepción?
- ¿¿Cómo dices?? – dijo con cara de incrédulo y los ojos desorbitados.
- Todos tenemos que morir algún día… Llevo toda mi vida soñando que me asesinan de mil formas diferentes y ninguna es agradable… Así que dime qué tengo que hacer para morir aquí y ahora disfrutando de uno de los mayores placeres de la vida.
- ¡¡Joder!! 1000 años de vida y jamás me había encontrado con nadie como tú… Tráeme más almas humanas y te daré encantado la muerte que buscas.
- ¿Eso es todo? ¿Traigo aquí un par de humanos para que los mates y ya?
- Eso demostraría tu frialdad, tu inhumanidad, y serías digna de mí.
- Trato hecho.
Estrechamos nuestras manos y gritó:
- ¡¡ GERALD!! ¡Abre la puerta!
- ¿Si, Señor? – dijo Gerald haciéndole una reverencia.
- Vamos a dejar a nuestra invitada que se marche.
- ¿¿Cómo dice??¿¿Pero por qué Señor??
- He dicho que se marcha y tú no tienes ni voz ni voto en esto. Prepárame un baño y un par de estatuas para la cena, ¡¡rápido!!
- Enseguida Señor, siento mucho haberlo cuestionado.

Gerald me dio la llave y salió apresuradamente de la habitación, dejando esta vez la puerta abierta para que yo pudiera irme. Así que empecé a andar hacia la puerta, me paré antes de atravesarla y me giré para mirar a Alexander. Tenía su mirada fija en mí, observándome con fascinación. Y con mi sonrisa más seductora le dije:
- Estaré aquí cuanto antes con tus almas y mi piel bajo tus dedos.
Se acercó a mí y me acarició de nuevo la cara, aunque esta vez no me miraba como se mira a un pollo asado, sino como se mira a una mujer desnuda.
- Vete.
Me di la vuelta y me marché despacio, con una sonrisa en la cara, siguiendo el mismo recorrido que había hecho con Gerald para no perderme.

Mi sonrisa no era por Alexander, ni por la muerte que me había prometido, no. Mi sonrisa era porque me había burlado de un experimentado Dios de 1000 años, que había creido cada una de mis palabras y mis gestos. Saldría de ese túnel y no volvería, porque era una oferta tentadora morir sabiendo que vas a morir y sabiendo que no sufrirás, que será placentero… pero a la vez repugnante… y dar a cambio vidas de otras personas… jamás haría algo así, pero al parecer, había actuado muy bien.

Entonces cuando estaba a unos metros de una puerta vi una figura translúcida y oscura que me dejó helada. Vi cómo disparaba un rayo hacia una estatua, esta se rompía en mil pedazos y salía el alma de su interior, una preciosa y brillante alma azul… que el espíritu hizo desaparecer para siempre. Sólo me dio tiempo a dar dos pasos cuando hizo lo mismo con otra estatua.

Miré alrededor y vi una estatua más, una de un pequeño perrito, que algún día debió ser una persona… Corrí hacia la puerta y la cerré de golpe, dejando al espíritu al otro lado, maldiciendo, y llevándome conmigo la pequeña estatua.
Esta vez si tenía que correr, el espíritu estaría enfurecido e iría a contarle a Alexander que había salvado un alma humana y éste mandaría matarme de una forma cuanto menos dolorosa…

Corrí y corrí tan rápido como pude hasta salir del túnel y seguí corriendo hasta llegar a una plaza llena de gente para estar segura de que ya estaba realmente a salvo.
Una vez allí, me senté en un banco, atenuada, me temblaban las piernas y me costaba respirar. Cogí la estatua, la miré a los ojos y dije:
- No sé si puedes oírme, no sé si podrás volver a recuperar tu cuerpo humano, ni siquiera sé si podré liberar tu alma… pero no podía dejar que fueras devorado por un demonio.

En ese momento vi un destello en los ojos de la estatua…

Nunca olvidaré esos ojos que me miraban llenos de agradecimiento.

4 comentarios:

Siros dijo...

he sentido furia y todo por el dios de los espiritus maligno xD por lo que queria que hiciera la protagonista :P jaja y luego he sentido alivio cuando te ha dejado escapar y lo habia planeado jajaja xD

me gusta si es capaz de hacer sentir algo asi a mi me mola u_u

bs! ^^

Rafa =) dijo...

Es como la evolución del anterior
O el otro la sinopsis ;-)

Lars dijo...

No te voy a mentir. Me hubiera encantado ver a la protagonista "rebajándose" hasta el punto de...

Pero visto lo visto, creo que me quedo con su coraje, su astucia y su humanidad. Es una pequeña heroína. Y se gana, desde ya, mi simpatía.

Besos.

aeiou260199038 dijo...

la evolución del anterior labatterie
O el otro la sinopsis?